Crítica ‘La Cumbre Escarlata’: Elegancia inocua

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El síndrome de Tarantino, o dicho de otro modo, el gusto excesivo por sí mismo. De sobras es conocido el enorme talento de Guillermo Del Toro, por entre otras cosas, el fantástico diseño tanto artístico como visual del que hace gala en todas y cada una de sus películas. También es distintivo ese estilo a caballo entre lo fantástico y grotesco, un sello inconfundible, de autor y que lo destaca como uno de los directores con mayor personalidad dentro del gremio (ni que hablar entre los hablantes hispanos).

Su nuevo trabajo, ‘La Cumbre Escarlata’, no solo no olvida ninguna de dichas virtudes sino que las potencia hasta límites que solo el mexicano puede conseguir, y que la convierte en una protagonista más de este espectacular despliegue de talento, deslumbrante y artificial a partes iguales, en un intento de recuperar una narración y un tipo de historia que hace mucho que no se ve por el panorama cinematográfico actual. Sin embargo, toda esa espléndida recreación gótica-romántica (siempre y cuando hagamos caso omiso al horrible diseño de los fantasmas) no ha sido trasladada a un guion que no se encuentra nunca a la altura, ni de su director ni del resto de valores que posee la cinta.

A modo de cuento de casas encantadas y espectros varios, la narración clásica propuesta aquí nos lleva a través de una vacía, lujosa y elegante producción, donde la previsibilidad de una historia mil veces manida y muchísimo mejor contada, nos presenta a unos personajes esclavos de un libreto que maneja con una inesperada torpeza las figuras con las que juega. Porque a pesar de los esfuerzos del trío protagonista, siendo Jessica Chastain la única que consigue sobreponerse a la infructuosa palabrería , hay una clara falta de desarrollo y de bruscos cambios en las relaciones interpersonales, que se hacen notablemente marcadas cuando se encuentran con una trama a la que le sobran varias incoherencias.

Y no es que sea en sí mismo un problema (la mayoría de producciones actuales vienen bastante llenas de incoherencias), pero son tan grandes y hay tantos elementos que fallan respecto a todo aquello relacionado con el guion, que resulta difícil pasarlo por alto. Ello, no omite el moderado entretenimiento que ofrece, impulsado sobre todo por el ya mencionado diseño artístico y la buena dirección de Del Toro, que intenta con cierto éxito distraer a los ojos para desconectar el cerebro. Pena, por supuesto, que una película con todos estos valores falle justamente en lo que no puede fallar, en el guion, y más viniendo de un cineasta como el presente que apuesta la mayor parte de sus cartas a lo meramente visual.

‘La Cumbre Escarlata’ no es un fracaso absoluto, pero sí es una ligera decepción que no aprovecha la oportunidad para recuperar la magia de los cuentos clásicos de terror y devolverle el brillo de antaño. El mexicano se gusta y nos gusta, pero descuida aspectos que deberían ser el eje de la construcción y que se queda como el pilar más endeble de una mansión majestuosa, vacua e inconsistente. Esperemos que solo sea un bache en el camino, una desafortunada parada de fantasmas y promesas que no terminan de cumplirse. Unos pasos atrás para coger impulso.

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Crítica ‘The Hateful Eight’: Un revólver escaso de balas

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Decía Quentin Tarantino que tiene como objetivo realizar tres westerns antes de retirarse. El primero fue Django Desencadenado, un notable entretenimiento de temas raciales, sangre y violencia con el sello inconfundible del director. El segundo viene de la mano de ocho personajes tan odiosos como interesantemente ricos, en un compendio de actores que van desde Samuel L. Jackson, Kurt Russell, Jennifer Jason Leigh o Tim Roth, entre otros veteranos y reconocidos intérpretes.

Tarantino, desde aquella ópera prima que lo encumbró en lo más alto con Reservoir Dogs, ha dejado patente en cada una de sus creaciones su estilo personal, por lo que esta vez no ha sido la excepción y, sorprendentemente, tampoco se ha comido mucho la cabeza: el planteamiento inicial de aquella ha sido trasladado al contexto del viejo oeste, y con el punto de mira en Agatha Christie ha hecho un revuelto bastante apetecible de todos estos elementos, cocinado a un fuego lento por el don de su cocinero. Situada años despues de la Guerra de Secesión en Estados Unidos, una serie de variopintos personajes terminan aislados en la Mercería de Minnie, atrapados por una tormenta y condenados a entenderse para sobrellevar la situación. Pronto, empezarán a sospechar que quizás no lleguen a sus destinos como habían previsto…

Lo primero que ha de aclararse que de western tiene simple y llanamente la ambientación y el contexto, puesto que los personajes y la interacción entre ellos en el tenso cuchillo que maneja el cineasta es el centro de The Hateful Eight. Un popurrí de intriga y misterio con cada una de sus manías y virtudes conocidas por todos: explosivos gags, ironía, humor negro y una desmesura por la sangre que vuelve (como ya le pasó en Django) a estallar en su tercer acto. Sin embargo, en comparación con sus últimos trabajos, todo resulta serio, deliciosamente serio cabría añadir y bastante más contenido de lo habitual, faceta que viene a confirmar una madurez en la dirección que tiene su muestra más palpable en sus casi 3 horas de metraje.

No obstante, hay algo que flojea y bastante, y por desgracia no es la primera vez que vuelven a acusarse estos síntomas. A Tarantino le han faltado balas en el revólver. Los chispeantes diálogos siguen presentes (brutal y brillante la peorata de Samuel L. Jackson en otro personaje inolvidable) y las raciones esperadas por los fans satisfacen de sobra el hambre, pero se presenta un pero importante. Porque más allá de sus constantes y excesivamente largos puntos muertos que sufre la primera mitad de la cinta, el mayor pecado de un director de su nivel es no tener una idea impulsora, un concepto que lleve a la creación de un trabajo para contar algo más que una historia y desafortunadamente esa bala no ha sido disparada. El talento es indiscutible y su mano para los actores sigue intacto, pero Quentin parece empeñado desde ya hace varios años en centrarse en su disfrute personal, y hay tanta maestría en él que nos hace disfrutar también a nosotros. Aún así, debería ir pensando en poner todo ese trabajo al servicio de una idea que realmente valga la pena, encontrar un fundamento que aporte un verdadero sentido a un relato que no presta mucho atención a los elementos que le rodea.

Es una buena película sin duda, con un puñado de secuencias magistrales y otras tantas de exagerada duración que no llevan a ningún lado, acompañada junto a la sensacional banda sonora de Ennio Morricone, pero señor Tarantino, no estaría mal que la próxima vez no realice por realizar una “de pistoleros”, pues parece que la fabricación de Los odiosos ocho haya sido exclusivamente por y para su persona, un majestuoso revólver descargado y fútil.

Crítica ‘Joy’: Estrella de la publicidad

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Joy se siente atrapada. Vive con su madre, sus hijos y su exmarido, a los que se le suma la presencia de su padre. Desde niña su gran sueño ha sido la creación, construir. No importa tanto el qué o el cómo, sino aprovechar su don, ya sea para un edificio, una mesa o un simple bolígrafo, pero su situación familiar y económica siempre ha sido un obstáculo y las cuatro paredes de su casa son una prisión para su talento, encerrada por un contexto que no puede manejar.

Sin embargo Jennifer Lawrence no tiene tantos problemas. Las restricciones y limitaciones impuestas no resultan un impedimento para ella. Las cuatro paredes de David O. Russell, llena de constantes cambios de tono y dibujada con pinturas de una calidad cuestionable que van deshaciéndose tanto en el muro como en nuestra memoria, ofrece simplemente otro escenario para que la actriz vuelva a explotar su talento en otra gran actuación. La casa del cineasta, un nuevo trabajo que vuelve a unir a Lawrence y Russell por tercera vez (una colaboración beneficiosa, la primera para lucirse y el segundo para usar a la primera como salvavidas), es agradable a la vista y al oído, no molesta y es ligera. Como un anuncio de teletienda, y como bien señala el personaje de Bradley Cooper, no influye en demasía la cara bonita, ni el maquillaje, ni las luces al vender tu producto, sino lo qué haces con las manos, la forma de mostrar el objeto deseado a la audiencia. Por suerte para ‘Joy’, su estrella televisiva luce bien de cara a la galería y también sabe qué hacer con el material, pues ella es quien lleva el peso de un relato sobre un éxito tan cotidiano como extravagante.

Pero lo cierto es que los demás elementos de este pequeño circo, que va dando tumbos entre la parodia, el drama y la teatralidad, son acertados en su individualidad, aunque no así en la torpeza narrativa de un guion que no sabe qué teclas apretar. Un aspecto que afecta a un desarrollo que avanza a saltos y trompicones, sin mucha claridad, y que deja a una Jennifer Lawrence sola ante las cámaras, dejándonos su actuación más sutil en toda su carrera y siendo, obviamente, el anuncio más destacado de este entretenido, aunque vacuo producto.

Las 10 mejores películas del 2015

¿Has estado despistado y no has visto las grandes películas de este 2015? Ahorra tiempo y descubre con nosotros las mejores propuestas del año.

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‘The Hateful Eight’, ‘The Revenant’, ‘Creed’, ‘Spotlight’, ‘Civil War’, ‘Batman v Superman’… Vale, cuesta no estar contando los días para ver esas tan ansiadas producciones que esperamos para el próximo 2016, que viene cargado con grandes estrenos y propuestas que nos hacen soñar con 12 meses llenos de cine y emociones, pero antes se hace necesario recordar y echar un vistazo atrás a un 2015 que termina dejándonos con un buen surtido de cintas para quedarse estas Navidades sentados delante de la pantalla.

Como cada diciembre toca hacer un repaso a lo más destacado y como veréis a continuación hay un poco de todo, aunque predominando una fuerte y curiosa presencia de cine comercial, que ha aunado calidad y entretenimiento a partes iguales, aunque por supuesto el cine independiente y el de bajo presupuesto se ha ganado sus huecos en esta lista. Aclarar también que solo se han incluido films que se han estrenado en cines en España, por lo que puede haber algunas ausencias (y presencias) respecto a otros listados, según la zona.

Sin mucha dilación más, os dejo con las 10 mejores películas del 2015 según este servidor, y os invito a dejar en los comentarios cuales han sido vuestras favoritas:

10. ‘Marte’ (The Martian)

El regreso de Ridley Scott. O mejor dicho el regreso del mejor Ridley Scott. ‘The Martian’ es el ejemplo perfecto de lo que un buen libreto puede conseguir, un entretenimiento de primera categoría que devuelve a su lugar a un director que había tenido varios tropiezos por el camino. Como ya apuntamos en su crítica, la odisea en Marte protagonizada por un eficaz Matt Damon es una potentísima evasión, una luminosa y optimista aventura que apuesta por el humor y reduce el drama, dejando a un lado la tónica oscura de sus hermanas espaciales de años anteriores.

9. ‘Star Wars: El Despertar de la Fuerza’

Sin riesgos y con pies de plomo. Abrams no ha querido pillarse las manos como sí hizo George Lucas y 33 años más tarde, “el resucitador de franquicias” nos devuelve la magia de antaño, las aventuras, las naves espaciales y los héroes de ensueño. ‘El Despertar de la Fuerza’ no será perfecta, e incluso puede ser un remake camuflado del Episodio IV como apuntan algunos fans, pero es una deliciosa vuelta a los orígenes de una saga icónica tanto en el cine como en la cultura social, y el placer de volver a sentir el poder de la fuerza unido a la nueva tanda de personajes (Rey ya ha conquistado los corazones de media galaxia) es motivo de disfrute y celebración.

Probablemente, uno de los mayores alivios del año.

8. ‘El puente de los espías’

A Spielberg no hay nada que se le resista. Encabezado por un magnífico Tom Hanks y acompañado por un sublime Mark Rylance, el norteamericano pone su talento a un thriller ambientado de manera excepcional en la Guerra Fría, demostrando su capacidad para dominar cualquier género que se le ponga por delante. Un relato de cocción lenta con el aroma de los mejores clásicos, con los personajes y los diálogos como ejes principales y la narración ágil y trepidante que podía esperarse de su director de orquesta. Un leve bajón de ritmo en su mitad y una chispa que encendiera el conjunto es lo único que aleja de la brillantez a este notable viaje a la figura humana de James Donovan.

7. ‘Beasts of No Nation’

Es el debut en la industria del cine de Netflix y ya ha conseguido hacer saltar las alarmas en Hollywood. La primera película financiada por el servicio de streaming es un drama bélico de un nivel altísimo y Fukunaga, uno de los creadores de True Detective, se confirma como un excelente narrador tanto argumental como visual. Visceral, sádica y realista, ‘Beasts of No Nation’ es una de las grandes sorpresas de los últimos meses, una lírica y casi poética visión de los conflictos de la guerra, sus consecuencias y la implicación infantil en un contexto horrible, impulsada a un nivel superior por las imponentes interpretaciones de Idris Elba y el novato y pequeño Abraham Atta.

6. ‘It Follows’

Y si hablábamos de sorpresa con el film de Fukunaga, esta lo es aún más. El segundo largometraje de David Robert Mitchell es una de esas rarezas que se dan cada pocas veces a lo largo del tiempo. ‘It Follows’ toma como base el sexo para realizar una historia de horror absorbente, magnética, elegante y con una dirección extraordinaria en todos los sentidos, que saca jugo a su faceta visual de maneras que hacen recordar al mejor Carpenter. Una cinta independiente sobre un género no muy dado a mensajes tan profundos como el que aquí se plantea, que utiliza sus recursos más frecuentes tanto para asustar como para mandar una crítica y una visión de las relaciones sexuales de una sociedad entregada al placer físico. Una innovadora (hasta cierto punto) y fascinante propuesta.

5. ‘Whiplash’

Hay dos poderosas razones por las que ‘Whiplash’ se ha colado en el puesto 5 de nuestra lista, y ambas tienen nombre y apellido: Miles Teller y J.K. Simmons. Porque sin desmerecer la labor de Damien Chazelle que hace un ejercicio tremendo para explotar las virtudes de su material y disminuir sus defectos, la ópera prima de su director es potenciada a unos niveles inauditos por las portentosas actuaciones de sus dos protagonistas principales. Un poderoso relato sobre los tortuosos caminos hacia el éxito envuelta en una orquesta musical que se apoya en la relación alumno-profesor, un vinculo violento, duro y áspero. Su clímax, gracias a la estupenda labor en la mesa de montaje, es de lo mejor que el cine nos ha regalado en este siglo.

4. ‘Nightcrawler’

La línea roja entre la información y la ética periodística puede ser muy fina, pero la moral de la sociedad tampoco suele hacer muchas distinciones. El debut de Dan Gilroy es una crítica descarnada contra los medios de comunicación, un retrato demencial de la sed de violencia del espectador que alimentan las audiencias en una noche de los Ángeles (que evoca a la atrapante atmósfera de Michael Mann), donde un fascinante, brillante y enloquecido Jake Gyllenhaal se apodera de la cámara y de las calles más turbulentas de la ciudad. Una excelente crónica entre la parodia y el análisis que confirma a su protagonista como uno de los mejores actores de su generación para una audaz, inquietante y sucia película.

3. ‘Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia)’

No podía faltar la gran triunfadora de la última gala de los Oscar. Iñárritu no solo sorprende con un inmenso plano secuencia magistralmente dirigido, sino que también se encuentra a la altura con un guion esplendido, de personajes perfectamente definidos y un vistazo al descenso de la fama y la búsqueda de la misma. Desde la historia hasta las interpretaciones (la vuelta de un fantástico Michael Keaton arropado por los no menos notables Edward Norton y Emma Stone), van dando forma a una cinta de una solidez inconmensurable a todos los niveles. Tan buena que hasta la Academia tuvo que rendirse a una crítica feroz contra las propias críticas de la prensa, tocando uno por uno los temas actuales de la industria, desde los superhéroes hasta la prensa rosa.

2. ‘Inside Out’

Otro triunfo para Pixar. Parecía tremendamente difícil superarse tras ganarse las elogios entusiastas de obras como ‘Toy Story 3’ o ‘Wall-E’, pero si algo han demostrado las mentes maestras detrás de Pixar es que no hay nada que no pueda superarse con imaginación. Y eso es precisamente ‘Inside Out’, un derroche de imaginación a cada minuto, un libreto brillante lleno de ingenio y la magia característica que impregna la compañía a sus productos. Alegría, Tristeza, Ira, Miedo y Asco ya forman parte del recuerdo colectivo, cinco emociones para llevar a los más pequeños a la total diversión y a los adultos para el completo disfrute de todos y cada uno de los matices que esconde en su interior.

Un relato de ternura y belleza que inspecciona la psicología humana desde un prisma sencillo y encantador, que desde su estreno ya tiene ganada la estatuilla dorada.

1. ‘Mad Max: Fury Road’

Un ‘knock-out’ en toda regla de George Miller. A los que desprecian el género, a los que defienden el entretenimiento como única base para los blockbuster, a aquellos que piensan que se necesitan guiones repletos de diálogos intelectuales para crear obras maestras.  Lo que se presuponía como el regreso de una saga icónica de los 80 es, en realidad, un golpe sobre la mesa y una de las mejores cintas de acción (por no decir la mejor) del siglo XXI. Un señor de 70 años imparte una clase magistral de como rodar escenas de alto riesgo, de locas, violentas y sucias escaramuzas que dejan a las entregas de ‘Fast & Furious’ en un simple juego.

Miller ha hecho lo que hacia mucho tiempo no se veía: aunar en un solo producto calidad de primerísimo nivel y entretenimiento en un blockbuster destinado a verse, para poder disfrutar plenamente de esta maravilla, en las pantallas más grandes. Unos pocos trazos para definir a la perfección lo estrictamente necesario a sus protagonistas y una sola persecución, es lo único de lo que ha tenido que echar mano el australiano para mantenernos enganchado durante 2 horas de furia desatada, explosiones, jaurías de vehículos y una imaginería a prueba de bombas. ‘Mad Max: Fury Road’ es un impresionante espectáculo visual, una experiencia arrolladora que nadie debería perderse y, a lo que respecta a este servidor, la mejor película del año.

No se la pierda.

Crítica ’99 homes’: Dualidad protestante

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Como un engranaje supeditado a las condiciones sociales que vive actualmente Europa y a la crisis que sufre una buena parte de la sociedad, la historia escrita y dirigida por Ramin Bahrani centrada en Norteamérica resulta de manera bastante obvia extensible a otros lugares del mundo. Un drama social en torno a los tan famosos desahucios (muy conocidos por desgracia aquí en España) que conforma una ferviente demostración de una de las múltiples variantes del descontento social actual, en un relato que sigue a un padre en su intento por recuperar su casa mientras trabaja para el hombre causante de su situación.

Sin demasiadas sutilezas pero con una probada eficacia, el director golpea una y otra vez en la desesperación familiar, en las tenues brisas de esperanza y en la corrupción de un sistema económico basado en lo puramente económico, valga la redundancia. ’99 homes’ pone al descubierto la cara conocida por todos, la de la avaricia y las entrañas de un sistema bancario caduco y beneficioso para los de siempre, a la par que desenmascara la caída y redención del trabajador, la llamada del dinero y el poder. Surte efecto como una potente crítica a la deshumanización de las altas esferas y regodea su visión en las consecuencias familiares, y sin embargo, son las notables interpretaciones de Andrew Garfield y Michael Shannon las que van marcando el interés de una cinta que atrapa y engancha. Habría cabido esperar una resolución más contundente y con los pies en el suelo, acorde al metraje mostrado, pero Bahrani resta impacto a su protagonista y pone mano blanda para una historia que reclamaba un punto y final de mayor realismo.

Desmonta los sinuosos y envenenados caminos del ascenso a la cima y deconstruye la honestidad del hombre para mostrar la cara más necesitada del obrero, una trayectoria de la necesidad real a la avaricia directa y sin concesiones. Al final, ’99 homes’ podría ser perfectamente un alegato en términos cinematográficos de un movimiento como el 15M, una representación aproximada para los políticos y empresarios que no salen a la calle a mirar el mundo en el que viven, donde quizás un acercamiento al séptimo arte, actuando una vez más como expresión del pueblo y voz protestante, les abra un poco los ojos. O no.

Crítica ‘Star Wars: El Despertar de la Fuerza’: Un pasado para el futuro

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Ha habido un despertar. Algunos lo llamarán nostalgia, otros magia y el resto simplemente un recuerdo, pero al fin y al cabo todos coinciden en lo mismo, bien sea de forma moderada o excesiva. El Episodio VII recupera aquello que muchos añoraron en esa trilogía de precuelas que supuso el paso al lado oscuro de su creador, un George Lucas seducido por el poder del dinero, del exceso y de los efectos especiales. Abrams vuelve a la fuente original para rehacer los entresijos de la aventura que predominaba en los inicios del icono cultural que es y seguirá siendo Star Wars. Es lo que los fans pedían, lo que el público deseaba volver a encontrar y J.J., como ya hiciera con ‘Misión Imposible y ‘Star Trek’, devuelve las peticiones en forma de actualización en detrimento de la innovación.

El primer paso era claro: borrar de las memorias las precuelas y ofrecer las sensaciones de hace 30 años. Cumplido con nota. El siguiente, establecer las bases para las secuelas venideras y episodios, que esta vez sí, deben ser los encargados de desarrollar los fundamentos para justificar la creación de una nueva trilogía (y una serie de spin-off) que permita explorar la riqueza del universo galáctico y abrir las puertas hacia nuevos y emocionantes caminos. Cumplido a medias. Y es a medias porque nos faltan las otras dos piezas del rompecabezas, que habrá que mirar y valorar con perspectiva cuando todo encaje correctamente en su sitio.

En lo concerniente de manera exclusiva a este trepidante episodio cumple con todo lo pedido: el regreso de nuestros antiguos héroes, con el incansable carisma de Han Solo; la aparición de nuevos personajes, con una nueva y reveladora estrella llamada Rey, que es, con permiso de Leia, la heroína que Star Wars estaba esperando; y la búsqueda finalizada entre lo nuevo y lo viejo, la actualización nostálgica tanto para los veteranos como para las nuevas generaciones. Recicla partes de las más memorables entregas, en especial de ‘Una Nueva Esperanza’, pero la balanza se equilibra con la frescura de Boyega, Isaac y Ridley, quienes arrasan cuando interactúan entre ellos, pues el film funciona mejor cuando construye su propia identidad y deja en un segundo plano los (maravillosos) enganches de pasadas generaciones.

Resulta delicioso el carisma arrollador desprendido por ‘El Despertar de la Fuerza’ en su vertiginoso trayecto, que con sus más y sus menos, ofrece una reconciliación admirable. No se encuentra exenta de fallos, sin embargo, entre ellos una duración que se alarga durante unos minutos de más y la falta de definición de algún que otro personaje, pero lo que importa está y es necesario comprender y recalcar el quid de la cuestión, pues el objetivo de esta primera parte no es expandir, sino asentar para a partir de la base construir. Los cimientos son sólidos y necesitan ser moldeados, tarea delegada ya en Rian Johnson y Colin Trevorrow, y lo único que nos queda es esperar mientras contemplamos la apertura de un camino esperanzador, de una nueva y emocionante aventura, repleta de personajes tremendamente atractivos y llenos de carisma, de un maravilloso despertar que nos invita a volver a soñar con mundos lejanos, jedis, sith y espadas láser. La fuerza, por suerte para nosotros, es intensa en Abrams, quien devuelve al fin el equilibrio en la galaxia.

Crítica ‘Rompe Ralph’: Destrozando códigos

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Allá por los años 80, en los estudios de Disney, rondaba una propuesta cuanto menos interesante y que ha ido traspasando las décadas con diferentes nombres y variaciones en su desarrollo, pero no fue hasta que la mirada de John Lasseter se posara sobre ella, cuando por fin pudimos degustar la obra que Disney finalmente nos regaló en 2012. Tomando como base a ese mundo que se encuentra en auge, el de los videojuegos, la historia de ‘Rompe Ralph’ examina los códigos del material con sumo gusto y de formas fructíferas, añadiendo capas de referencias, guiños y homenajes para todo tipo de espectador y aficionado. Y es que el mayor acierto de esta nueva aventura reside en la fantástica combinación de dos materiales en el que ningún niño o adulto queda excluido, aún sin sentir devoción por el juguete que la productora maneja en sus manos.

Porque este singular relato, con fachada diferente y contenido continuista, rebosa originalidad en todo su metraje. Las típicas situaciones “made in Disney” se reformula con las reglas de todo videojuego, y en sus descubrimientos e inteligentes giros de guion, los niveles van saltando con ingenio y carisma a través de lo que son sus dos ejes principales, ese Ralph en busca de la inversión de roles (malo-bueno) en una suerte entre Shrek y Donkey Kong, y sobre todo, la pequeña Vanellope, la criatura más entrañable y adorable que ha creado la factoría en años, y es ella naturalmente quien se roba el corazón de los presentes. Invitados de juegos clásicos, de productos superventas y nuevas creaciones asisten a un entretenimiento de lograda solidez, y si bien está lejos de la brillantez conseguida por el estudio en otros trabajos y por supuesto de la etiqueta de clásico, ‘Rompe Ralph’ tiene el suficiente encanto para maravillarnos en una hora y media llena de simpatía y colores, de matices y diversidad, de diversión retro y novedosa, que termina provocando esas ganas de reiniciar la partida que solo los buenos videojuegos consiguen producir, y este, no os quepa duda, lo es.