Crítica ‘The Amazing Spider-Man’: El rostro tras la máscara

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Afirmaba Stan Lee que la idea impulsora detrás del héroe arácnido era la de crear un personaje joven tras el éxito cosechado con los Cuatro Fantásticos o Hulk, entre otros. Un adolescente retraído con problemas normales, las preocupaciones propias de la edad y el descubrimiento de sí mismo, mientras lidiaba con sus poderes y la vida típica de cualquier enmascarado. El concepto como era de esperar funcionó, pues sus lectores mayoritarios encajaban en ese perfil y por tanto la identificación con aquel chico llamado Peter Parker fue mayor que la de otros superhéroes. Así, y desde este punto de partida, el reinicio propiciado por Sony tras los malentendidos y los conflictos que tuvo con Sam Raimi, nace de dicha semilla y es usada en su sentido más literal en ‘The Amazing Spider-Man’, el film dirigido por Marc Webb, quien en reiteradas ocasiones declaró su interés por la persona y no tanto por el álter ego, una premisa que derivada de las influencias marcadas por Nolan se integraba bien en la tendencia actual.

Sin embargo, más allá de conformarse con andar los pasos del Caballero Oscuro (y obviamente alejándose del realizado por Maguire y compañía), Webb extrae y adapta para sí la textura realista de la obra, envolviendo sus elementos en un aire juvenil y actualizando las claves que tanto gustaron en su momento a una época mas moderna, donde el skate ha dejado de ser la moda y la actitud se transforma acorde a las circunstancias. Es por ello, y siempre alrededor de su protagonista, que el guion firmado a tres bandas centra sus esfuerzos en situarnos en contexto y en contar el origen no de Spider-Man, que al fin al cabo es el resultado de múltiples variables, sino de Peter Parker, quien encarnado por un enérgico y vulnerable Andrew Garfield es el alma y el trampolín de una cinta que gira en torno a su persona. Más rico en detalles y con una mayor profundidad, el actor echa sobre sus hombros la narración y aporta una entidad mas creíble que el de su antecesor, desarrollando desde una perspectiva terrenal los motivos por los cuales se produce el surgimiento de Spider-Man. Pero es en su relación con la encantadora Gwen Stacy donde la historia brilla con intensidad, pues la química desprendida por Emma Stone y el actor es el principal pilar donde se sustenta el material, convirtiéndose en la fuerza necesaria para que el metraje avance a través de una correcta, aunque típica historia.

Así pues, el director de ‘500 días juntos’ vuelve a demostrar su capacidad para construir relaciones fuertes, hilando los sentimientos de la atractiva pareja protagonista en los mejores momentos del conjunto, donde se siente más cómodo que en unas aceptables escenas de acción. Ayuda enormemente la composición de melodías creadas por James Horner, quien realza el potencial de los personajes y aumenta el tono humano de la obra, porque si bien nos encontramos con los elementos característicos de cualquier producción superheroica, ‘The Amazing Spider-Man’ se desmarca de todas ellas, descubriéndonos bajo el disfraz de blockbuster un corazón que late al ritmo del cine independiente juvenil, apostando por su vertiente emocional y dejando en un segundo plano la pirotecnia y los efectos especiales. Lástima de un villano intrascendente y ciertos (pequeños) momentos de bajada que hacen restar puntos a una producción honesta, ligeramente refrescante y finalmente, notable. Mención aparte merece el que es, hasta la fecha, el mejor y más desternillante cameo de Stan Lee.

 

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